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jueves, 25 de abril de 2013

Hoy trabajamos la comprensión lectora: ¿Por qué se producen las estaciones?



¿Qué crees tú? ¿Por qué se producen las estaciones?

Muchas personas piensan que la Tierra está más cercana al Sol en verano. Del mismo modo, piensan que la Tierra está más alejada del Sol en invierno.
A pesar de que esta idea tiene sentido, es incorrecta.
Es verdad que la órbita de la Tierra no es un círculo perfecto. Durante parte del año, la Tierra está más cerca del Sol que en otros momentos. No obstante, en el hemisferio norte, es invierno cuando la Tierra está más cerca del Sol y es verano cuando está más alejada.

El motivo de las estaciones en la Tierra es otro.
El eje de la Tierra es un imaginario y atraviesa el centro de la Tierra de "punta" a "cabo". La Tierra gira alrededor de este eje, y completa un giro completo por día. Ese es el motivo por el cual tenemos día y noche.
La Tierra tiene estaciones porque su eje está inclinado. Hace mucho, mucho tiempo, cuando la Tierra era joven, se cree que algo grande chocó con la Tierra y la corrió del centro. Entonces, en lugar de rotar con el eje derecho, rota con el eje inclinado.
Historieta de un objeto de gran tamaño que choca contra la Tierra, desprendiendo grandes porciones de materiales que se transforman en la futura Luna, e inclinan el eje de la Tierra. En realidad, ese objeto de gran tamaño que chocó contra la Tierra se llama Theia. También causó un gran orificio en la superficie. Ese fuerte impacto puso una gran cantidad de polvo y residuos en órbita. La mayoría de los científicos piensan que, con el tiempo, esos residuos se transformaron en nuestra Luna.



La inclinación de la Tierra es el motivo de las estaciones. Vista de la Tierra en relación con el Sol durante cada una de las cuatro estaciones.  El hemisferio que recibe los rayos directos del Sol está en verano, mientras que el hemisferio inclinado con respecto al Sol, que recibe sus rayos en más de un ángulo, está en invierno.


¡Si vas a Sudamérica para pasar las vacaciones de invierno, lleva tu bañador en lugar de los esquíes!
A veces es el Polo Norte el que se inclina respecto del Sol (alrededor de junio) y a veces es el Polo Sur el que está inclinado respecto del Sol (alrededor de diciembre).
En el hemisferio Norte en junio hace calor porque los rayos del Sol llegan a esa parte de la Tierra de manera más directa que en otras épocas del año.

martes, 23 de abril de 2013

Un sapo capaz de permanecer 4 años sin alimentarse

Se trata de sapo contenedor de agua Cyclorana platycephala, un anfibio que vive alejado de cualquier charca, en pleno desierto australiano. Cuando llega el verano, este animal sufre un proceso conocido como estivación, equivalente a la hibernación de algunos animales en la estación fría. 

En concreto, ante el aumento de las temperaturas el sapo se entierra en arena (hasta un metro de profundidad) y reduce su actividad metabólica al mínimo, a la vez que su piel secreta un moco que se endurece y le permite retener grandes cantidades de agua sin que se evapore ni una sola gota. Así puede permanecer más de 10 meses. Después de una intensa lluvia, regresa a la superficie para volver a coger reservas de agua y de alimento.
Los aborígenes conocían desde hace tiempo esta extraordinaria capacidad de los sapos y, cuando se topaban con uno de ellos en época de sequía, presionaban ligeramente su piel para extraer el agua y bebérsela sin hacer daño al animal.



En cuanto a su fisiología digestiva, se ha demostrado que, en situaciones extremas, Cyclorana platycephala puede permanecer sin comer durante nada menos que cuatro años.
http://www.muyinteresante.es

Inventos: El jabón

Se cree que el jabón se inventó hace unos tres mil años. Se han encontrado en la Mesopotamia tablillas de arcilla sumerias que mencionan la mezcla que se obtenía de hervir aceites con potasio, resinas y sal y sobre su uso medicinal.

Los fenicios lo fabricaban con aceite de oliva y sosa cáustica (que hoy sabemos que es carbonato de sodio) obtenida a partir de las cenizas de la combustión de plantas halófitas (plantas que viven en las salinas) como la salicornia o la salsola.

Recetas parecidas se seguirían utilizando en Siria. El jabón sirio, procedente de la ciudad de Alepo, antiguo territorio fenicio, se sigue fabricando hoy día con el mismo método tradicional y con aceite de oliva y aceite de laurel.

Los egipcios se frotaban con la mezcla obtenida del natrón (un carbonato de sodio mineral extraído de los lagos salados después de la evaporación del agua), tierra de batán (una arcilla poco elástica que tiene la propiedad de absorber las materias grasas) y altramuces remojados en agua de lluvia machacados.

Los germanos y los celtas utilizaban grasa de cabra y cenizas de abedul para fabricar sus jabones. El jabón era, según el historiador romano Plinio, un invento galo. Los galos fabricaban sus jabones con cenizas de haya y sebo o grasa de jabalí y lo usaban según Plinio para teñirse sus largas melenas de rubio o pelirrojo.

El olor de la grasa rancia les resultaba bárbaro a los romanos, que como los griegos y etruscos se lavaban frotándose por el cuerpo una mezcla de aceites aromáticos y arena o ceniza que luego eliminaban con un estrigilo.

En el siglo III a.C. se fabricaba en Arabia un jabón mediante la cocción una mezcla hecha con potasa, álcali proveniente de cenizas, aceite de sésamo y limón.

Hay quien asegura que los cruzados introdujeron en el siglo XI el jabón en Europa Central desde Alepo. Los fenicios tuvieron tratos comerciales con Europa antes de los tiempos romanos, así que seguramente este tipo de jabón habría llegado mucho antes a las ciudades costeras como Nápoles, Marsella, Cartagena o Cádiz. Lo cierto es que en la Baja Edad Media no se utilizó mucho el jabón, y debido a la falta de higiene se originaron grandes epidemias que diezmaron a la población, como la peste negra del siglo XIV.

Se sabe que la primera gran jabonería europea la construyeron los árabes a finales del siglo X en Al Andalus, en Sevilla. En el valle del Guadalquivir, donde había grandes olivares y marismas, se obtenían las materias primas necesarias para fabricar un jabón que cuatro siglos más tarde se conocería como jabón de Castilla. Aún así en Andalucía se siguió llamando por el nombre árabe, almona, a las fábricas de jabón.

El monopolio del jabón de Sevilla, ostentado por los marqueses de Tarifa en el siglo XVI, fue ampliado hasta América después de la conquista. En este mismo siglo ya se exportaba este sapo hispaniensis o sapo castilliensis al Reino Unido a través de Amberes. El jabón de Castilla, al provenir de aceites vegetales en vez de grasas animales, podía utilizarse en la higiene personal. Fue así que los europeos se volvieron más limpios y empezaron a desaparecer las grandes pandemias.

Las famosas fábricas de jabón de Marsella se establecieron en el siglo XIV. Este jabón tradicionalemente se fabricaba con aceite de oliva, agua del Mediterráneo y sosa cáustica proveniente de cenizas del laurel. Como el de jabón de Alepo, también se sigue fabricando hoy en día.

En 1575 se construyó una almona en la Ciudad de México. El jabón que se fabrica en ella es el que usaban los mexicanos, que se fabricaba a partir del tequesquite, un mineral rico en sosa y algunas plantas. En el siglo XVII se sabe de la existencia de una jabonería en Guayaquil que fabricaba jabón a partir de sebo de vacas y cenizas de yerba.

En este mismo siglo, en 1682, Luis XIV hizo guillotinar a tres fabricantes de jabón que le habían irritado la piel.

En 1791 el químico Nicolas Leblanc inventa un procedimiento para obtener carbonato de sodio a partir de la sal marina, lo que simplificaba y abarataba el proceso de obtención de la sosa. En 1823, Eugène Chevreul demuestra que las grasas están formados por una combinación de glicerol y ácidos grasos (oleico, margárico y esteárico) y explica así químicamente la reacción de la saponificación descubierta por los sumerios.

En presencia de la sosa cáustica, los cuerpos grasos se dividen en sus componentes. El carbonato de sodio, al reaccionar con los ácidos grasos da lugar a los estearatos, margaratos y oleatos, es decir, el jabón. Así de la grasa y de la sosa se obtienen jabón y glicerol.

En el siglo XIX, los aceites de copra (pulpa seca del coco) y aceites de palma que venían de las colonias, se empezaron a emplear en la fabricación de los jabones.

Desde los años 30 del siglo XX, el jabón tradicional tuvo que competir con los tensioactivos sintéticos que se utilizan hoy en los detergentes y champús, que además son altamente contaminantes.